domingo, 19 de noviembre de 2017

La matrioska que quiere tocar el cielo


Cuando en l915 se estrenó la película “Roma, ciudad eterna” se le asignaba a la ciudad el mejor calificativo posible. Una ciudad con mas de tres mil años de historia, con la mayor aglutinación de patrimonio artístico y obras de arte, con la mayor concentración de iglesias del mundo, además de lugares de culto de otras confesiones cristianas –ortodoxos, protestantes…-,  con el Templo Mayor –sinagoga judía- y la mezquita mas grande de Europa, tenía que aspirar a alcanzar la eternidad. Desde la “Roma de las piedras cuadradas”, los restos urbanos mas antiguos descubiertos, pasando por la republicana, la Imperial, la medieval… hasta la actualidad, se superponen como capas de una tarta cada época de la historia, de la suya y la del mundo. Cada obra en la ciudad se topa con restos arqueológicos y los arqueólogos siguen –y seguirán por mucho tiempo- trabajando en los yacimientos. Como una muñeca matrioska a la que otra mas grande recubre y proteje celosamente, se suceden los diferente trazados urbanos con una arquitectura audaz de altivas dimensiones en teatros y anfiteatros, en los arcos de triunfo, convirtiendo los antiguos templos del Imperio en iglesias, sembrando las plazas de obeliscos y columnas y cubriendo la ciudad de cúpulas, todo para que a vista de los humanos  parezcan tocar el cielo y así  la ciudad alcance la eternidad.

 






































Fotografías realizadas en octubre-noviembre de 2017

lunes, 13 de noviembre de 2017

Ejecuciones y alcachofas


Cruzando el puente Sisto se llega fácilmente al casco antiguo de Roma y, como siempre, procurando evitar las avenidas mas concurridas, recorremos las calles estrechas explorando recovecos y rincones, descubriendo aquí una tienda de zapatos hechos a mano (¡con diseños y acabados impecables!), allá una coqueta tienda de jabones y perfumes, de artículos de cuero, de ropa, de alimentación… hasta un puesto callejero de castañas asadas. Estas calles, sin tanta presencia de visitantes y donde discurre la vida cotidiana de lugareños, nos llevan hasta el Campo de Fiori. En esta animada plaza, antiguo prado florido, tiene lugar un popular mercado donde encontrar flores, aceites, especias, hortalizas, frutas y verduras, además de alcachofas, estrella de la cocina romana, que amablemente te pelan e impregnan de limón –para evitar la oxidación- dejándola lista para cocinar. Pero antes de mercado, esta amplia plaza fue escenario de ejecuciones públicas, como la del filósofo Giordano Bruno que fue quemado vivo por hereje. En el lugar donde ardió la hoguera, una estatua suya preside la plaza sobresaliendo de los puestos del mercado.
Junto a la isla Tiberina, en el rio Tiber, se encuentra el antiguo Gueto judío con las columnas del templo de Apolo y de Bellona recortadas sobre el Teatro Marcelo y la Sinagoga. Por sus calles abundan los restaurantes khoser y pequeñas tiendas. Zigzagueando por ellas se descubren iglesias –en Roma hay mas de novecientas- y pequeñas plazas. En una de esas plazas está la fuente “delle Tartarughe” –de las tortugas- una de las muchas fuentes que se pueden encontrar en  esta ciudad, desde los modestos grifos para saciar la sed de los viandantes que se hallan en cualquier esquina o monumentales como las famosa Fuente de los Cuatro Ríos una de las tres que hay en la plaza Navona o la espectacular y cinematográfica “Fontana de Trevi”.

























Fotografías realizadas en octubre-noviembre de 2017